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A Richard Avedon le hipnotizaba el teatro. Gran parte de este entusiasmo queda reflejado en sus fotografías. El trabajo era su estímulo, un catalizador de ideas, inspirador de imágenes a las que recurría cuando era necesario un divertidísimo grupo de teatro, un payaso viejo, una sobrecogedora yuxtaposición de brazos, piernas y cuerpos de los miembros de una compañía de danza. El archivo de Richard Avedon es un relato social, sus documentos fotográficos forman una especie de enciclopedia del delirio artístico del siglo xx.
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